El próximo jueves (06-06-2013), a las 20.00 h en el Salón de Usos Múltiples de la Casa de la Provincia (Sevilla), acompañaré al escritor Onofre Rojano, presentando su libro Turismo interior (Ediciones En Huida, Sevilla, 2013).
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lunes, 3 de junio de 2013
lunes, 23 de enero de 2012
Presentación de la edición especial de Viento de cuchillos
El próximo viernes, 27 de enero de 2012, a las 20.30 h tendrá lugar en El centro de todas las cosas (C/ Madre de Dios, 8) la presentación de la nueva edición del poemario de Rocío Hernández Triano Viento de cuchillos.
Esta nueva edición consta de una nueva cubierta y unas palabras introductorias mías. En este acto seré yo quien presente la nueva edición y a la magnífica poeta que recitará parte del libro.
miércoles, 11 de enero de 2012
lunes, 12 de diciembre de 2011
La luz de Lisboa
La voz de este videopoema sobre "La luz de Lisboa", uno de los poemas de Cuadernos de Lisboa, es de Martín Lucía, coeditor de Ediciones En Huida. Es un entrañable regalo escuchar un texto propio a través de un amigo. Gracias.
LA LUZ DE LISBOA
A Rocío Hernández Triano
Era una luz distinta. Y era una luz de invierno
cuando llegó a tu rostro vespertino,
porque una luz más pura se inclinaba nocturna
bajo los aguaceros de Lisboa.
Recuerdo las palabras que no dije
como el rocío frío de tu nombre,
las que pude salvar en el silencio,
en el gesto inconcluso de los labios
las palabras que fueron a perderse
bajo los aguaceros de noviembre
y tu ropa mojada por la luna de Alfama.
Tal vez fue suficiente una ciudad
para decir que el mundo está siempre nublado
menos allí, amor, claro día de un sueño,
de nueva luz abierta en tu mirada
cuando los barcos llegan a buen puerto
y el corazón se alegra de estar vivo.
Siempre te esperaré en Cais do Sodré
porque también existen los regresos.
Porque también terminan los inviernos, amor,
en la ciudad más triste y más hermosa
donde reina un verdor de esmaltes óxidos
por la melancolía de sus calles. Recuerda,
eras un mirlo blanco entre tanta barbarie
incrédula de tanto, tanto amor imposible
cuando nos despertamos en el barrio de Graça,
cuando el mundo aún recién hecho temblaba
y aún tiembla para siempre
en nuestro amanecer emocionado.
domingo, 23 de octubre de 2011
Poliédrica o la mirada caleidoscópica de Carmen Ramos

Utilizando la definición de poesía que hace el escritor Fran Nuño como «esas gafas especiales que nos ponemos para ver lo que nos oculta la realidad», podríamos acercarnos por analogía, con una leve variante, a la posición que adopta la poeta Carmen Ramos en su último libro, Poliédrica (Ediciones En Huida, Sevilla, 2011). Efectivamente, habría que cambiar de instrumento óptico, pues la poesía de Ramos sustituye esas gafas especiales por un caleidoscopio que además de mostrarnos esa luz de la realidad es capaz de fragmentarla y descomponerla en distintas formas geométricas y colores regulares (ese es el deseo de una formulación poética que se acerca a la geometría del sentimiento) que va conformando un recorrido vital a través de esas miradas caleidoscópicas ya sea hacia sus recuerdos interiores, ya sea hacia su realidad presente.
En cualquier caso, queda claro que su libro Poliédrica no deja de ser una formulación poética que le permite establecer una estructura inteligente a través de los distintos teoremas que abordan las figuras geométricas. Así, el libro se dividen en los siguientes apartados: I. Autodualidad, II. Cubo soma. III. Prismas. IV. Sólidos de Catalan. V. Teorema de Euler. Cada una de estas partes tienen una relación perfectamente ensamblada con el fondo de los poemas.
La poesía de Carmen Ramos sabe medir cierta distancia ante la desnudez del yo (tan vulnerable por otra parte sin la misma) que la llena por momentos de inteligencia e incluso de humor, algo que parece proceder de cierta influencia –permítanme el término– szymborskiana. Véase, por ejemplo, el poema “Y si la belleza me alcanza”.
Naturalmente, el análisis de este libro se merece una mayor profundidad y extensión, pero ahora tan sólo pretendo dar una breve pincelada y centrarme en el primer poema del libro.
En la primera parte, “Autodualidad”, encontramos un primer poema que nos da la clave del proceso creador de la poeta. Podemos leer así en el poema “Poética”:
Poética
Una escribe
sin querer hacer daño.
Negra lanza
o vientre.
Pero sin querer hacer daño.
Qué duda cabe que en la autodualidad de esta primera parte la poeta nos adelanta su posición ante la poesía que, siguiendo el ejemplo de Auden, apela a la honestidad consigo misma y su obra. Aunque el consecuente autoconocimiento no pretende hacer daño, pues parece que la propia escritora desconoce a priori hacia qué parte opuesta de su ser se alojará el poema, resulta imposible obviar que en esa exploración de la memoria o del ánimo que queda en las palabras escritas (negra lanza), en el artefacto del poema, pueda transitar también un dolor lejano –elegíaco– o presente. Por ello, no deja de ser el poema un instrumento de doble filo que puede penetrar en lo más profundo de sí misma (vientre) y de sus lectores. Véase, a este respecto, el magnífico poema “Cosas sobre las que nunca podré escribir”, por ejemplo.
En este poema liminar “Poética” llama la atención la aparente sencillez formal de sus cinco versos breves que se combinan magistralmente en su estructura dual y simétrica. En su estructura reside, pues, la gran fuerza significativa, como si estuviéramos ante un verdadero poliedro. Dibujémoslo atendiendo a los vértices de esta figura que son, sin duda, las dos conjunciones coordinadas que unen, en el primer caso, la disyunción central del poema (Negra lanza / o vientre), los dos caminos opuestos o sumados de la escritura, los dos lados de la figura; y, por otra parte, la conjunción adversativa pero del último verso funcionando como el vértice de contraste que cierra el poema por medio de un paralelismo con el segundo verso y que lo cierra circular o cuadradamente, dejando así el cuerpo del poema como una figura bella, limpia y, por qué no, geométrica. Observemos las bimembraciones, la sintaxis y la versificación del poema para comprobarlo:
Una escribe
sin querer hacer daño.
Negra lanza
o vientre.
Pero sin querer hacer daño.
Para finalizar, tras estas pinceladas de análisis del poema liminar de Poliédrica, no me resisto, con el permiso de la poeta, convertir estas observaciones en un poema visual del siguiente modo:
![]() |
| Poema visual realizado a partir de la composición "Poética", texto liminar del libro Poliédrica, de Carmen Ramos. |
martes, 18 de octubre de 2011
lunes, 18 de julio de 2011
viernes, 17 de junio de 2011
El tiempo escrito (reseña crítica de Tumbada cicatriz, primer poemario de Iván Onia)
Con Tumbada cicatriz (plaquette n.º 3 de la colección «La poesía que viene», Ediciones En Huida, Sevilla, 2011) el joven poeta Iván Onia nace a la escena poética. Se trata de un libro que ya desde su título nos anuncia el uso de potentes imágenes que circulará a lo largo de toda la obra. Tumbada cicatriz constituye una perfecta metáfora del fondo que contiene el poemario, la huella de una herida tras el tiempo susceptible de interpretarse desde el presente, desde la reflexión y la creación poética. Pero también el poema contendrá la posibilidad de proyectar el tiempo hacia el futuro (pensemos, por ejemplo, en los últimos poemas «Para que me sobrevivan mis libros» y «Poema para después» que certeramente cierran la estructura del libro proyectándolo paradójicamente sobre el tiempo que vendrá).
Por tanto, ya se aborda y se funden temas esenciales como el tiempo, lo elegíaco o la memoria con el pensamiento y sentimiento del poeta que crea y recrea un universo poético muy peculiar. Un universo por el que se desplaza un discurso íntimo, sin elevaciones de voz que la haga parecer falsa, sin destemplanzas, ejerciendo así una técnica sin alardes, procurando que la invisibilidad de esa técnica no sea menor que su eficacia. Sin duda, algo que se agradece y caracteriza una línea clara de la poesía de los últimos tiempos en las letras hispánicas, una línea que, sin duda, parte de don Antonio Machado (pues para él también la poesía es un diálogo del hombre con el tiempo; y también para él, como nos cuenta su heterónimo Juan de Mairena, la oración Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa puede tener su correspondencia en lenguaje poético con esta otra oración: Lo que pasa en la calle). Precisamente «Lo que pasa» es el título del segundo poema de este cuaderno:
Lo que pasa es la ausencia de fronteras,
la incertidumbre unida a la certidumbre
de no saber apenas […]
Iván Onia consigue con este primer libro crear un mundo de símbolos cotidianos, de los cuales quizás el más característico sea el café por la polivalencia que le otorga el poeta: esa sustancia relacionada con el despertar, con la mañana, con la rutina que connota distintos matices según su lugar en el poema. En el primer poema titulado «Hoy me desperté», leemos, por ejemplo:
toda una suerte de imágenes que se repiten
desde el fondo vencido de la casa;
el tintineo de la cuchara en el café
o estas voces que se consumen sobre el presente.
En el poema «Verbena»:
o despertarse todas las mañanas
para beberse la sombra caliente
de un café como si fuese la propia.
En «Cafés de biblioteca» este símbolo se define de modo más evidente:
Los cafés de la biblioteca
son solubles, automáticos,
saben a rémora y asueto,
a urgencia, a charla, a beneplácito.
Tienen el espesor y el precio en paz,
son flemáticos o de un sorbo,
huelen siempre a palabra –pronunciada
o impresa–
se tornan en un chute necesario,
una excusa, un buche de aire
y un soplo de cafeína.
También son remordimientos, suspiros
de alivio o de utopía,
una droga, una esperancita
que nos espera a la hora en punto.
[…]
Así se ejemplifica su discurso poético no sólo en la forma que hemos comentado, sino también en el fondo que aborda la solidaridad del ser ante su destino, su futuro incierto, pero también la fortaleza para no caer, no rendirse a lo fatal que no es la muerte, sino esa superstición natural enemiga de la luz ilustrada de los libros:
[…]
Así que el sagaz vidente que ve
o adivina el porvenir en
los posos fríos del café
debería estar aquí, buscar en
las papeleras y ponernos
a cada uno –pobres infelices–
un futuro a la medida.
Los libros pueden ser una referencia simbólica en metáforas como la que concluye el poema «Los flacos símbolos»:
Que fui un muchacho y te quise
sobre cada palabra que, ahora que no estamos,
tú rescatas igual que a un libro de las llamas.
O bien, los libros (de la biblioteca futura del poema «Para que me sobrevivan mis libros») son símbolos metapoéticos, los frutos de la creación literaria de Iván Onia. Nos referimos precisamente aquí al sentido metafórico que contiene el título de este cuaderno, a esa evocación constante del hecho poético como acto liberador que los libros conservan en sí mismos. Este motivo se asocia igualmente a otros símbolos, objetos cotidianos propios del escritor: la pluma, el lápiz y el cuaderno o el papel, lugar donde tiene lugar el teatro de operaciones, la lucha consigo mismo, con su propia creación (en «Poema con adversario» se concluye: Cerrar el cuaderno como se abren los puños).
Deja Iván Onia en su primer libro una serie de referencias intertextuales históricas, cinematográficas, poéticas que dibujan un marco perfecto para encajar sus inquietudes estéticas y reflexivas originadas por su educación sentimental («Noche en el Rick’s Café», «The Wallace Hartley Band»). El juego literario se enriquece con el guion de Casablanca, por ejemplo, en el primer aludido, junto a la ficcionalización del yo poético.
Sobresalen por su impacto poemas breves y sentenciosos iluminados por una potente imagen como en los poemas «Cartas» o «Diálogo», así como en «Madrugada de chicle y bagatelas», colección de ocho sentencias donde el lenguaje metafórico se muestra en su máximo esplendor. A modo de proverbios que coquetea con los del mencionado Machado o con la greguería de don Ramón encontramos composiciones tan brillantes como estas:
[…]
V
Sobre las camas de los hospitales
crecen las rosas con un beso en la frente.
VI
Cuando los dioses notan el metálico
sabor de las heridas, huyen hacia
el Olimpo sangrando mortalidad.
VII
Es cierto, mis pies huyen,
pero no reconocen el circulo.
VIII
Hasta mi pluma miente si pronuncio
-líquidas, negras- estas alambradas.
No cabe duda de la modernidad de esta poesía afín a una poética de la experiencia, una poesía que, no obstante, no trata de parecerse a nada, sino más bien huir de cualquier tendencia y buscar su propia voz, única y original hacia otra dirección órfica, incierta, recóndita y apasionante.
domingo, 5 de junio de 2011
Diálogo poético
acto organizado por la asociación cultural cool-tura y ediciones en huida:
La poesía que respira: Reflexiones y lectura poética
El próximo día 9 de junio, jueves, a las 20.00 h, en la Casa de la Provincia (Plaza del Triunfo, 1, Sevilla), en el salón de actos de usos múltiples (tras el umbral de la puerta principal, a la izquierda) tendrá lugar el diálogo poético entre los poetas Tobías Campos Fernández y Daniel García Florindo y sus respectivos poemarios Llaves extremas (Ediciones Vitruvio, 2010) y Cuadernos de Lisboa (Ediciones En Huida, 2011).
Ambos poemarios podrán ser adquiridos en este encuentro, un diálogo poético donde se cruza la creación y la lectura de cada poeta sobre el otro.
sábado, 30 de abril de 2011
Ediciones En Huida en la Feria del Libro de Córdoba (caseta 36-37) y a propósito de Viento de cuchillos
La caseta 36-37 Librería Luque / Novela Histórica es el lugar de la Feria del Libro de Córdoba (del 30 de abril al 8 de mayo) donde ya pueden adquirirse los catorce títulos de la joven editorial de poesía independiente Ediciones En Huida. Estos poemarios que puedes encontrar son los siguientes:
- Los desperfectos
- Deambulaciones
- Interiores
- Viento de cuchillos
- Desnuda y en lo oscuro
- Negociando el dolor
- Cuadernos de Lisboa
- El leñador de sombras
- Los hilos esparcidos...
- Mudanza interior
- Poemario en construcción
- Tumbada cicatriz
- Ante el Minotauro
- Espacio habitado
Así, pues, si pasas en estos días por Córdoba, o si tienes la suerte de residir en ella, ya sabes dónde puedes encontrar mis Cuadernos de Lisboa o el poemario Viento de cuchillos, de Rocío Hernández Triano, libro que ha sido recientemente comentado por Francisco Basallote con la siguiente reseña:
A propósito de Viento de cuchillos, de Rocío Hernández Triano
Ediciones En Huida, Sevilla, 2010
Francisco Basallote
¿Quién no siente una enternecedora evocación al ver entre sus manos el temblor de una opera prima?. Máxime cuando la misma es una intensa elegía de los instantes del amor, y en el verso se trasluce una madurez poética necesitada de abrir al mundo exterior ese río fluyente que en su corazón mana con una sabiduría de tiempos y de anhelos. Opera prima es este Viento de cuchillos de Rocío Hernández Triano, que a su premio extraordinario en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla, y a su docencia en Literatura, une su presencia en diversos foros literarios y culturales. Una muestra de su poesía se incluye en las antologías No quedará la noche (2004), Poesía viva de Andalucía (2006), así como en diversas revistas y páginas webs.
Es pues esta opera prima una obra bien cimentada, de una poeta de consolidada formación y una cierta experiencia en los mundos del verso que hacen que Viento de cuclillos, sea un interesante aporte a la nueva poesía que se está haciendo en nuestra tierra. Y no queremos decir con esto que introduzca llamativas innovaciones en la poesía, no, sino que al tratar un tema universal en la poesía como es el amor lo hace, sí, con todo el desgarro que el mismo exige; pero con una pulcritud de asentada poeta que sabe tratarlo con la fuerza constante que el mismo ha exigido a los poetas por encima de los tiempos. Ella misma dice: "Escribir es un acto doloroso. Supone escarbar en la conciencia, descalichar las paredes de la memoria, entregarse a la palabra."
Consta Viento de cuchillos de tres partes: Tinieblas, Penumbra y Vislumbre. En la primera ese viento turbador del amor se define en su primer poema: “Es el amor un viento de chuchillos/ y una alberca de fango el abandono…”. Están pues, presente los polos opuestos de la pasión, el amor y el desamor; la presencia y la ausencia, el haz y el envés …: “En una misma cama, dos orillas distintas,/ soportan el silencio los amantes./…/ Pero ninguno duerme,/ pero ninguno besa/ o llama/ o roza; …” . Y es tan presente el polo negativo, la pérdida del amor que se eleva el lamento: “Porque voy a estar sola/ porque estaremos solos/ y ciegos y desnudos/ como todos los muertos…”. La muerte del amor tras la que en un poema las palabras adquieren un valor iconográfico más potente, imágenes riquísimas que alzan en su plástica el fulgor doloroso de la pérdida: “Carcoma./ Helada mariposa./Cien pájaros de escarcha/ contra un cielo de ceniza./ Negro pez de las sombras./ Araña/ que enhebra tenebrosa/ con sus hilos de muerte/ la malherida fe de los amantes…” .En Penumbra, se manifiesta el látigo doloroso de la memoria: “…Te recuerdo, aún caliente, / dando tumbos y tumbos por los campos azules/ hasta quedar deshecho como un terrón de tierra./..” para llegar a decir: “…el recuerdo es una fiera pestilente/que habita en su guarida de alimaña.”. En Vislumbre hay un resquicio en el que “Tu amor es una tregua cruel de amparo corto…” en el que basta muy poco: “…tus manos/ piedra angular/ delicia última. Lo suficiente.”
Un poemario que no es la incertidumbre del novicio, sino una manifiesta factura de dominio de la palabra, que explora senderos enriquecedores, en los que aún en la sencillez y en la brevedad del poema, -es en éstos donde acentúa dentro de su claridad el vigor poético, la mas rica elaboración de las metáforas- muestra los espacios por donde probablemente discurra su poesía: lo sugerido, la concisión, lo intuido, la entrega a la palabra...
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jueves, 28 de abril de 2011
La librería sevillana "Un gato en bicicleta", un espacio cultural activo
La librería "Un gato en bicicleta", recientemente inaugurada se ha convertido en otro espacio cultural independiente de Sevilla, convirtiéndose así en un magnífico lugar de encuentro para poetas, músicos, intelectuales y artistas, en general, que comparten allí sus inquietudes con el público que se acerque y, de paso, observe sus singulares libros -libros exquisitos y "raros" ('únicos, singulares') como los que proponen editoriales independientes sevillanas como Ediciones En Huida, Ultramarina Cartonera o El cangrejo pistolero-. Un lugar a la vanguardia, pues, de los tiempos que corren en esta ciudad cada vez más alejada, esperemos, de sus tópicos trasnochados gracias a iniciativas culturales como esta. Así, en la C/ Régina, 8A, cerca de la modernizada plaza de la Encarnación, Sevilla ha crecido un poco más, y no me refiero a la altura de la estructura de la Encarnación -que también-, ni a ese crecimiento a lo largo (como crecen las afueras de tantas ciudades que se van juntando), sino a ese crecimiento por dentro, como diría cierto poeta al contemplar la metrópolis de Nueva York y entender lúcidamente que por mucho que los edificios se eleven o que maraville la extensión nocturna de sus luces, si nos olvidamos de la construcción interior, la de sus ciudadanos, la ilustrada, sólo seremos un ladrillo más -con Pink Floyd- en otro y otro muro que nos separe de nosotros mismos y de los otros. Por eso, viva la cultura y los gatos en bicicleta.
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