viernes, 2 de septiembre de 2011
DEFINICIONES DE POESÍA (lección 9 para un taller de poesía con Szymborska y otros muchos)
viernes, 17 de junio de 2011
El tiempo escrito (reseña crítica de Tumbada cicatriz, primer poemario de Iván Onia)
domingo, 24 de abril de 2011
viernes, 11 de junio de 2010
Me contaron que estabas enamorada de otro
Probablemente este famoso epigrama de Ernesto Cardenal además de ser un magnífico poema (de la experiencia) bien podría considerarse un perfecto microrrelato. Tan sólo lo separa una sutil frontera que es ese íntimo sentir que late en las palabras.
Me contaron que estabas enamorada de otro
y entonces me fui a mi cuarto
y escribí ese artículo contra el Gobierno
por el que estoy preso.
Ernesto Cardenal
Epigramas (1961)
jueves, 10 de junio de 2010
Variación sobre una advertencia memorable de Felipe Benítez Reyes

Fuera de las aulas, pasamos a tomar unas tapas en la famosa taberna de Plateros en el casco antiguo cordobés, y fue allí donde en plenas conversaciones sobre lo divino y lo humano, la literatura y la vida, Felipe recibió una magnífica noticia por teléfono, acababa de recibir el Premio Nacional de Poesía por su libro Vidas improbables.
Tengo aquel recuerdo muy presente por varios motivos, entre ellos, porque imprimí en el reverso de una pequeña cartulina (usada como invitación a unos de los recitales que solíamos organizar en los bares nocturnos de la ciudad, ya que no tenía papel mejor aquella tarde y se hacía tarde…) una variación sobre el que era ya un poema memorable, el más célebre del autor podría decir. Me refiero al poema “Advertencia” de su libro Los vanos mundos (1985).
Para mí fueron sus palabras sinceras de agradecimiento. Hoy, después de catorce años se me ocurre colocarlo en mi blog por varios motivos.
Primero, porque hoy sigo recitando el famoso poema como persona libro (del Proyecto Fahrenheit 451 del que tanta constancia queda en este blog).
Segundo, porque me parece algo muy didáctico para esta aula poemática como ejercicio de creación a partir de otro texto (no voy a entrar en disquisiciones intertextuales ni a nombrar al señor Genette ni a la señora Kristeva).
Tercero, porque me parece muy interesante apreciar cómo funcionan los poemas:
El poema de Benítez Reyes tiene dos aciertos principales: el fondo y la forma.
Sobre el fondo, trata una idea que parte de una variación del carpe diem horaciano o del cogito virgo rosas de Ausonio: la idea principal que reside en el último verso agradeciendo a quien te quiso el regalo fugaz de su hermosura. Pero, naturalmente, el poeta pone al lector que recibe su advertencia en lucha con las dos posturas posibles e irreconciliables ante la adversidad del dolor amoroso: el rencor y el perdón. La advertencia de Benítez Reyes pretende ofrecer el equilibrio interior, una ataraxía taoísta frente a ese huracán de la pasión y sufrimiento que supone esa ruptura amorosa que casi todo el mundo experimenta tarde o temprano. En fin, el fondo del poema está en esa dualidad extrema y desconcertante que se produce en el interior de la persona cuyo amor le abandona.
Sobre la forma, una característica propia del poeta roteño ha sido siempre un imponente sentido del ritmo y este poema es buena muestra de ello. A través de esa estructura oracional de subordinación condicional se articula el poema en sus dos partes. La segunda parte viene a ser una reiteración conclusiva de la primera (Así que cuando sufras —y lo harás—) que va in crescendo hasta el último verso ya comentado sobre la fugacidad de la vida y la importancia de saber aprovechar lo bueno que pueda tener, en este caso, ese regalo fugaz y hermoso que conlleva un amor aunque sea pasajero. Continúo con el ritmo que vemos está íntimamente relacionado con la estructura (paralelismo semántico de los versos que abren cada parte, por ejemplo, o bien, esa epífora genial en esos mismos versos que es —y lo harás— como fórmula encapsulada entre rayas explicativas que a modo de augurio condensa una potente fuerza rítmica que viene probablemente del mismo dolor, de la misma experiencia del emisor, el autor o el personaje de la voz poética).
Advertencia
Si alguna vez sufres —y lo harás—
por alguien que te amó y que te abandona,
no le guardes rencor ni le perdones:
deforma su memoria el rencoroso
y en amor el perdón es sólo una palabra
que no se aviene nunca a un sentimiento.Soporta tu dolor en soledad,
porque el merecimiento aun de la adversidad mayor
está justificado si fuiste
desleal a tu conciencia, no apostando
sólo por el amor que te entregaba
su esplendor inocente, sus intocados mundos.
Así que cuando sufras —y lo harás—
por alguien que te amó, procura
acusarte a ti mismo de su olvido
porque fuiste cobarde o quizá fuiste ingrato.
Y aprende que la vida tiene un precio
agradeciendo a quien te quiso
el regalo fugaz de su hermosura.
Felipe Benítez Reyes
Los vanos mundos
Tras el poema de Felipe Benítez Reyes, y las impresiones sobre el mismo ofrezco la otra cara del sentido del mensaje manteniendo su mismo sentido rítmico, pues es ahí donde la magia del poema responde aún hoy creo que al subconsciente de muchos lectores como yo, el de ayer que se atrevió a reescribirlo, y el de hoy que se atreve a mostrarlo a todos ustedes con todo el afecto y admiración al maestro.
Variación sobre una advertencia memorable de Felipe Benítez Reyes
Si alguna vez amas —y lo harás—
a alguien que te quiere y que te espera,
no le guardes sus caricias ni sus besos:
describe su cuerpo la blanca mano
y en amor un beso es siempre una acción
que no se aviene nunca a un fingimiento.
Disfruta tu amor en su compañía,
porque el merecimiento aun de la fortuna mayor
está justificado si eres
leal a tu corazón, apostando
ante todo por el amor que te entrega
su cuerpo desnudo, sus tocadas manos.
Así que cuando ames —y lo harás—
por alguien que te espera, procura siempre
buscarte a ti misma en su recuerdo
porque eres efímera o quizá eres para siempre.
Y aprende que la vida tiene un valor
que nadie podría entender jamás.Y aprende también orgullo en tu victoria
agradeciendo a quien te quiere
el regalo perdurable de su amor.
Daniel García Florindo
martes, 8 de junio de 2010
martes, 18 de mayo de 2010
Nebraska

Poema musicado por Alberto Guerrero. Gracias, Alberto.
martes, 10 de noviembre de 2009
Señales de vida, de Juan Antonio González Romano
Señales de vida es el primer poemario de Juan Antonio González Romano. Con formas de la tradición popular como la soleá o la seguidilla el poeta conforma un poemario lleno de pensamientos, sentencias, juegos y emociones en torno a la vida, el amor y la muerte. Un libro, efectivamente, que con formas populares aborda temas trascendentales de manera sencilla y profunda. Se consigue así un efecto de clamor flamenco ante la fugacidad de la vida, pasando por estas composiciones tópicos clásicos continuamente referidos a los tres temas universales (amor, vida, muerte) como el carpe diem o el cotidie morimur.
El autor nos advierte en el poema liminar “Diálogo del autor con Antonio Machado” sobre el peligro de afanarse en la lenta perfección frente a la rapidez que exige el poco tiempo que tenemos. Se trata de una actitud vital, epicúrea, de consumir, saborear, exprimir los días de la mejor manera que se confirmará en las siguientes composiciones como la mejor forma de enfrentarse a la muerte, tema que me parece el más importante de los tres, donde se percibe estoica y dignamente, la mirada hacia lo fatal.
La primera parte, “De cadencias” comienza con un poema que confirma estas palabras introductorias:
Esta noche nos amamos
ajenos a nuestra suerte,
sin pensar en el mañana…
mañana será otra muerte.
Mención aparte merece el sonetillo “(Homenaje a Manuel Machado)”, un guiño intertextual con el famoso sonetillo “Verano” de don Manuel.
Continúa la siguiente parte “Sguidillas” en el mismo tono luminoso y corpóreo que el sonetillo.
En la parte titulada “Seguidillas (casi) intrascendentes” y en la última “Soleares”, el poeta continúa el juego intertextual con otros autores como Catulo, Berceo, Manuel Machado, Guillén o Neruda que permite una distancia justa para ironizar, desenfadarse con la vida a través de la poesía.
Estas últimas soleares son las que más me interesan por su intensidad contenida. Hay muchas que podríamos seleccionar, pero os dejaré con la que me parece que resume el quehacer del poeta o del filósofo que hay en cada ser humano:
Vivir: caminar a oscuras.
Porque al fin y al cabo el hombre
solo es dueño de sus dudas.
Se agradece estas Señales de vida en el panorama poético actual por atreverse a manifestar el espíritu popular en versos que condensan la profundidad individual del poeta. No en vano son su testimonio, sus Señales de vida.
sábado, 9 de mayo de 2009
Un poema de Eduardo García, PREMIO DE LA CRÍTICA 2009, y César Vallejo

jueves, 17 de julio de 2008
Hasta mañana

Espero el resultado
y surge la palabra aceptación.
En ella hay algo lento,
que se mueve con fuerza
como savia que alcanza brotes altos.
En ella hay una luz que cuesta comprender,
lo mismo que en la ola que rompe contra el dique
y pese a ello vuelve.
Espero el resultado de la prueba
y pienso en la palabra aceptación
como un punto de apoyo
o de partida:
sin miedo al otro lado de mí mismo.
lunes, 14 de julio de 2008
La vida nueva

RITUAL DE LAS AGUAS
Si al lavarme las manos las desnudo
del rastro de mis pasos, si ya el agua
en ágil torbellino
va arrastrando la ciénaga adherida,
la polvareda, el vértigo, las máscaras,
si se descascarilla el tono sepia de los sueños,
va aflorando la luz, ya se abre paso
la brisa entre mis manos, ya despierta
bajo la piel el manantial,
la sangre vierte su latido errante
atravesando músculos, tendones,
devolviendo la carne a su alta cumbre,
su pálpito sin freno, sus turbios aletazos,
y al secarme las manos las despojo
del letargo y sus restos de cenizas,
las regreso a su vuelo de pájaro en la aurora
con sus dos alas blancas
inaugurando el día, acariciando
tanta vida ya a punto de brotar.
domingo, 15 de junio de 2008
Inquietudes bárbaras

Para que existan los dioses parece obligado que los hombres no tengan muy buena opinión de sí mismos, que duden de sus intenciones y de su decencia, que sean proclives a sentirse pecadores. El individuo religioso se maltrata, alberga una pobre imagen de su autonomía moral, de su capacidad de resistencia ante las tentaciones, y necesita una totalidad en la que diluirse.
